domingo, 28 de mayo de 2017

PICO BORÓN

He leído todo tipo de adjetivos de dificultad para esta ruta, pero yo voy a dar mi visión, con varias frases. Nivel moderado, donde se pone a prueba varios aspectos, desde la fuerza de tus piernas para remontar desde el minuto 0 el ascenso, a la fuerza de tus brazos para subir los pequeños trozos de trepada. También hay bajadas que no alivian, puesto que después viene otro ascenso, y así en varias ocasiones. Tampoco es fácil para las personas con algo de vértigo, ya que la vuelta se realiza por el mismo camino, teniendo que bajar por las cuerdas antes mencionadas. El tipo de firme del suelo, no es un gran aliado, por que es piedra suelta y arena, que hace que se derrape a la bajada e incluso que acabes con tu “final de la espalda” en el suelo. Y para culminar, seguimos con este firme en el ascenso al Borón. No es recomendable con lluvia, ni niebla, ni sol intenso...entonces...suerte cuando elijas el día para hacerlo. Aunque nosotros no nos podemos quejar del todo, ya que tuvimos el alivio del aire, pero el sol, estuvo en nuestra espaldas y cabezas, atacando sin piedad.

En resumen: Botas de buena adherencia, preferiblemente de caña alta o media para que sujeten bien los tobillos, gorra para no tener una insolación, buena cantidad de agua en las mochilas, unos guantes o mitones para la cuerda son los compañeros de la ruta de hoy.
Comenzamos desde el aparcamiento del Embalse de Vadiello. Cerca, a unos metros del coche, aparece la indicación de subida al Borón. Preparar las piernas, que la senda no da tregua, y comienza el ascenso, en zigzag y ya estas empezando a pensar, en donde te estas metiendo.


Los erizones y las aliagas harán de las suyas en cuanto te descuides. Estamos acercándonos a la zona de estrechas vías entre rocas, en la parte del barranco, que nos va hacer ejercitarnos con pies y manos, agarrándonos a árboles que amables nos ofrecen sus ramas para facilitarnos la labor. Un poco más adelante nos encontraremos dos tramos equipados con cuerda. En estos momentos, están en buen estado, pero sabemos que han tenido días peores y ya veremos que vida les queda. Pero ahora, nos toca servirnos de ellas. El primer resalte a superar con ellas, es de relativa facilidad, se puede llevar sin mucho esfuerzo, pero algo de agilidad. El segundo ya tiene su miga, se trata de izarse a fuerza de brazos, con las piernas en buena posición y con dos….. tirar para arriba.




Superada la zona del barranco, alcanzamos el collado, donde nos rodea un conglomerado de roca impresionante. Y empezaremos a ver a nuestras compañeras en casi toda jornada, unas cabras que con sorna nos miraran y se reirán de nuestras dificultades al andar.








Ahora toca subir y bajar, subir y bajar, pequeñas laderas de piedra, de los mallos de las Lazas, con el Borón a nuestra vista, esperando que alcancemos su cima. Para llegar al pie, tendremos que atravesar un pequeño collado, siguiendo una senda, entre erizones. Ahora ya, a pegar un gran suspiro, y sin pensarlo dos veces, atacar esta ultimó gran repecho de subida para alcanzar el premio de las vistas desde el Borón.









Una subida en zigzag con piedra que hará de las suyas entre nuestras piernas, pero que será peor al bajar. Y con esfuerzo, poco a poco, despacito, llegaremos a la cumbre, estrecha y alargada, con un buen precipicio que nos enseñara el Fragineto y el Tozal de Guara a su espalda. Toca parar, descansar, tomar un pequeño aperitivo y sobre todo, disfrutar de las vistas. Ahora ya, te das cuenta que el esfuerzo merece la pena.






Decidimos realizar la bajada, dada la dificultad que ofrece la piedra suelta, que hace necesaria la ayuda del bastón, y de ir mirando siempre donde se pisa, para abajo, en el collado, en una acogedora zona de firme blandito, realizar la pausa de la comida.

Y con alimentos y agua, reponemos líquidos y fuerzas. Hacemos una grata sobremesa, que nos hemos merecido dado el esfuerzo hasta ahora. Pero, sabemos que nos queda aun lo peor, retomar de nuevo el subi/baja de la zona de roca, y sobre todo, descender por el barranco, de sendero estrecho, entre paredes de roca y sobre todo, de la zona por cuerda.

Conseguido este tramo, con ciertas dificultades, tomamos el camino de descenso a los vehículos.

Y por mi parte, una gran prueba superada, gincana de terreno lograda con buena nota.









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