sábado, 27 de agosto de 2016

PASEO POR LAS BADINAS DE PEDRUEL



Final de Agosto, en la ciudad el calor es asfixiante. Un grupo de amigos senderistas buscan un lugar donde escapar,  desesperados pero ansiosos,  abren el portátil e inician la búsqueda. Dan las gracias a los muchos “locos” como ellos que cuelgan sus experiencias en el mundo de internet. Toman nota y parten con la esperanza de poder gozar de unas buenas pozas donde olvidarse del stress urbanita.

Volvemos al entorno de Rodellar,  en la siempre sorpresiva Sierra de Guara.  Kilómetro y medio antes de llegar a esta población, encontramos a nuestra izquierda el desvío al Camping  El Puente.  En las inmediaciones aparcamos nuestro vehículo.

Esta ruta es un paseo, un paseo con un entorno espectacular, un lugar donde refrescarse en los calurosos días de verano.  En total, andaremos unos 7 kilómetros, suficientes para el día de hoy.  Ya llegará el invierno y calentaremos nuestros cuerpos con largas caminatas.
Puente de Pedruel
Con todos nuestros bártulos y elementos necesarios para la andada, comenzamos la marcha. Enseguida, encontraremos el Puente de Pedruel. Antes de cruzarlo, a mano izquierda hay una pequeña senda que baja hasta el cauce, lugar muy frecuentado por los clientes del camping.  Pero nosotros queremos antes andar un poco para ganarnos el refrescarnos en estas aguas que parecen muy muy fresquitas.  Al cruzar el puente tenemos dos opciones, a la derecha parte una estrecha senda que nos acercara al Barranco de Barrasil  y a la izquierda el camino que realizaremos. Pero igualmente nos acercamos a ver un poco dicho barranco.
 

 De nuevo en el puente, tomamos el camino de la izquierda,  que discurre paralelo al rio.  Más adelante,  nos alejaremos del Alcanadre, para visitar la pequeña localidad de Pedruel,  lugar anteriormente deshabitado, pero en la actualidad,  tiene algunas casas ya rehabilitadas.  Nuestro paso, rompió un poco la tranquilidad del lugar, pero tras unas fotos, volvimos al camino, dejando a los habitantes disfrutar del silencio y la paz.

Ahora, tomamos un tramo de carretera asfaltada, que accede a las Almunias de Rodellar, para poder llegar hasta las Pasaderas. Nada más cruzar este puente, tomar el camino de la derecha,  abandonando el asfalto,  caminando entre el rio y campos de cultivo.  En este tramo, es donde uno de los componentes del grupo, le echo el ojo a una badina, y se quedó con la localización del lugar, para, al regreso, hacer la merecida parada a comer. Pero de momento, seguimos, hasta alcanzar la Ermita de la Trinidad.

 

Aquí haremos una breve parada para beber y tomar un piscolabis, charrar y reír un rato.  Este es el punto final de la ruta lineal de hoy. Ahora, volviendo al punto que antes he mencionado, bajaremos a la orilla del cauce, buscando una buena sombra y disfrutando de las refrescantes aguas.

 

Tuvimos una delicia de día, con un calor que nos animaba a bañarnos en las frías aguas, pero que secaba enseguida nuestro cuerpo para así volver a chapotear en la poza. Varias entradas, y salidas del agua, jugando como niños en la poza y tomando el sol, todo aderezado de diversas viandas.

 

Mucho costo tomar la decisión, tras varias horas de parada, de levantar el campamento y volver por el mismo camino que hicimos a la ida, hasta nuestro vehículo.  Fin de la jornada, tomando unas refrescantes cervezas aderezadas de una variedad de olivas y vinagrillos en el bar del Camping.

 

 




sábado, 20 de agosto de 2016

Salto de Poveda y Laguna de Taravilla Parque Natural del alto tajo.




No dejamos de asombrarnos, ruta tras ruta, de los maravillosos lugares que tenemos en España, esperando que vayamos a descubrirlos.
Hoy, salimos de nuestra habitual  zona de exploración, para acercarnos a conocer el entorno del Alto Tajo.
Un paisaje idílico, espectacular y lleno de tonalidades ocres y verdes nos recibirán y nos cautivarán. Lo suficiente, para seguir conociendo, en próximas escapadas, este parque natural.
Pero empecemos ya la ruta de hoy. Conoceremos el salto de Poveda y la laguna de Taravilla.  La distancia a recorrer hoy será de 12 km aproximadamente.  Sera lineal en un tramo y circular en otro.
Punto de partida, Zaragoza, tomando la A23 hasta Monreal del Campo, donde nos desviaremos N211 hasta Molina de Aragón.  En esta localidad, tomaremos la CM 210 dirección Poveda de la Sierra. Antes de llegar, nos encontraremos un desvío a mano izquierda nada más pasar un puente sobre el rio Tajo. Allí, un pequeño aparcamiento y una caseta de información.
 Desde aquí, andando, la ruta será de unos 12 km. Pero se puede continuar en coche unos tres kilómetros para hacerla más corta. ¿Adivináis cual elegimos nosotros? Claro está, la larga. Aunque es un fastidio que no exista un sendero alternativo para no compartir el camino con todos los coches que se acercan a conocer el lugar en coche. Pero bueno, siempre con buen humor, dejamos el coche y nos preparamos para comenzar.
 
 Tomamos la pista,  y continuamos hasta un cartel a mano izquierda. Aquí tenemos dos opciones. Continuar por la pista hasta alcanzar el salto y volver por la otra margen hasta este punto, con lo que aquí ya la haríamos circular. O bien, hacer ida y vuelta por este sendero que hemos hallado a nuestra izquierda. Nosotros, para mayor variedad, decidimos hacer primero la pista y luego retornar por el sendero.
 Nuestro caminar nos lleva hasta las casas del Salto y el Salto en sí. Una senda nos llevará hasta el mirador, donde podremos quedarnos con la boca abierta de la belleza que allí encontramos. Una cosa que nos impactó en todo el camino, es el colorido de las aguas del tajo,  espectacularidad que no han podido recoger en su totalidad nuestras cámaras.  
 
 
 
 Continuamos más adelante, observando una zona de servicios donde hay un bar, y no dejando muy de lado el rio, hasta encontrar una pasarela, único lugar por donde cruzarlo.  Pero antes, en esa explanada,  formamos nuestro pequeño campamento donde retomar fuerzas y comer. Además, aprovechamos para bañarnos y refrescarnos.
 
 Tras este paréntesis,  toca pensar en la vuelta, esperando descubrir otros bellos rincones. Cruzamos la pasarela y hallaremos una nueva senda, preciosa y muy amena, donde pequeñas bajadas y subidas irán acercándonos a estos rincones.
 
 Momento de nueva parada, la laguna de Taravilla, repleta de pequeños pececitos que, agradecidos,  tomaran buena cuenta de nuestros restos de pan.  No corráis en abandonar el lugar, disfrutar de la vista.
 
 

La estrecha senda continúa hasta la otra orilla del salto, para que así, podamos contemplarlo de nuevo y seguir con la boca abierta.
Subiendo, bajando, pequeños repechos,  al resguardo del sol.  Parando y fotografiando, con la esperanza que la belleza del lugar quede en algún sitio más que en nuestras retinas. Ahora llegaremos, bajando tal cabrillas, hasta un pequeño puente que nos conducirá hasta el punto del que hemos hablado al principio de esta entrada.  Volvemos a la senda, volvemos a compartir el camino con los coches.
Y para finalizar la jornada de hoy, aventura hasta Peralejos de las Truchas, donde una carretera en mala conservación, probara nuestros neumáticos.
 
 
 
 

lunes, 15 de agosto de 2016

DE ALDEHUELA DE LIESTOS, A TORRALBA DE LOS FRAILES, POR LAS HOCES DEL RIO PIEDRA



En algún momento, el cauce del rio que hoy pisamos, llevó agua. Pero desde luego, no ahora, que solo adivinamos por los cantos rodados y por la forma del terreno, que tiempo atrás, en otras ocasiones, el elemento líquido formo parte de este lugar.

Pero no por ello, la espectacularidad del terreno queda mermada en belleza. Grandes paredes verticales y curiosas formas rocosas nos acompañan en el andar.
 


La ruta la comenzamos en Aldehuela de Liestos, población de la comarca del Campo de Daroca.  Unos metros antes de llegar a Aldehuela, encontraremos, a mano izquierda un camino forestal con un panel informativo. Circularemos con nuestro vehículo hasta una pequeña zona de aparcamiento, junto a una mesa.

Y ya pertrechados con nuestras mochilas y nuestras ganas de conocer, seguiremos las indicaciones que nos iremos encontrando por todo el camino.  Multitud de paneles informativos nos irán explicando tanto las peculiaridades del terreno, como su fauna y flora. 
 
 
 En varias ocasiones, cruzaremos el cauce seco del rio, y añoraremos remojarnos en aquellas aguas que, tiempo atrás, recorrieron estas tierras.

Mesas en puntos estratégicos del camino, bifurcaciones a miradores,  cuevas y pasillos entre vegetación, harán más entretenido nuestro paseo.  Un refugio abierto, nos invitará a descansar, pero el mal estado en que anteriores visitantes han dejado el lugar, hará que pronto lo abandonemos. 
 
 
 Un azud junto a los restos de un molino. Un lugar de encanto, donde volvemos a imaginar la belleza que tendrá el lugar cuando el señor rio Piedra, haga su aparición.  
Y ya comenzamos el ascenso, sin mucha vegetación sombría a nuestro alrededor, y entre campos de cultivo,  hasta llegar a una ermita, a las afueras de Torralba.   Una sorpresa en el punto final,  dedicada a la Virgen de Belén.


Hasta el momento, llevamos recorridos unos 8 kilómetros, así que…más o menos…nos hemos ganado la comida..y si no, también. Así que toca, parada y fonda. Y coger fuerzas para retornar por el mismo camino hasta el lugar de estacionamiento.