domingo, 23 de diciembre de 2018

La leyenda de las Tres Sorores




Las tres Sorores:

Monte Perdido (3.355 m.)
El Cilindro de Marboré (3.328 m.)
El Pico Añisclo o Soum de Ramond (3.263 m.).

Dice la leyenda que en un poblado de los valles de Huesca, vivían tres hermanas cristianas. Hallabanse preparando su boda con unos muchachos del mismo pueblo.  La felicidad reinaba en las respectivas familias.
En plena época de invasiones, la población fue atacada por los visigodos, siendo totalmente arrasada. Los hombres, entre ellos el padre y novios de las muchachas, fueron apresados. Las tres hermanas lograron huir y esconderse en un bosque cercano.

Pasado el peligro, regresaron encontrado entre desolación y escombros a un joven visigodo que había sido herido en la contienda.
Cuidaron de él y de sus heridas y al sanar, le hicieron prometer que si le dejaban marchar él a cambio les devolvería a su padre y sus tres prometidos.

Pasaba el tiempo y no regresaban. El joven visigodo les dio
noticia de que sus prometidos habían renegado de su religión e iban a contraer matrimonio con unas jóvenes visigodas.

Las tres hermanas cayeron en la mas profunda tristeza y desconsuelo, llorando amargamente.. El taimado guerrero empezó a llenarlas  de atenciones. Por último manifestó su deseo de tomar por esposa a la mayor, proponiendo por esposos de las otras a dos guerreros  amigos suyos.

El despecho de verse abandonadas y las continuas atenciones hicieron que las tres accedieran a ello y también abandonaran el cristianismo. 

Cuentan que la noche de la boda se les apareció el padre, acusándolas con fiereza de renegar de su religión y unirse a los  enemigos de su raza. Entonces se enteraron  que el padre y los novios habían escapado y continuaban la guerra a muerte contra los visigodos. El padre antes de desaparecer lanzó sobre ellas la más terrible maldición.

Las doncellas, muy arrepentidas, huyeron a la montaña para vivir allí, pagando la penitencia de lo que habían hecho.
Tiempo después, los cuatro  cristianos volvieron a caer prisioneros, siendo condenados 
esta vez  a muerte. 
La noche en que fueron ahorcados estalló una gran tormenta en el Monte Perdido; un alud sepultó las chozas de las tres hermanas y un terremoto transformó las montañas, dando lugar a las tres moles actuales, en recuerdo del castigo de las hermanas.

A la mañana siguiente se veían tres picos negros, cubiertos de un manto blanco en señal de luto.












sábado, 22 de diciembre de 2018

Mondoto (1.962m)


Mondoto, jamás había escuchado su nombre, pero fue oírlo nombrar con gran admiración por parte de conocedores de la zona y sentir ganas de tenerlo bajo mis pies,.
En estas fechas andamos muy liados y el que no, esta con cuerpo poco jotero gracias a este tiempo loco que tenemos.
Así que entre unos pocos empezamos a valorar lugares para este sábado. Al final, solo quedamos dos locas de las montañas que queremos salir si o si.
Mi compañera ya había hecho este pico pero rebosaba de entusiasmo por volver a él. Además la posibilidad de pisar nieve era un buen aliciente.
Decidido, a él vamos. Mondoto, prepárate.
Sábado, 22 de diciembre, mientras muchos estaban pendientes del sorteo de la lotería, nosotras partimos para la localidad de Nerín. Que más suerte que disfrutar del día que nos espera.
A la entrada del pueblo ya encontramos la indicación del inicio de ruta. Allí mismo, enfrente de los carteles indicativos de la zona, estacionamos el vehículo.
No hemos madrugado y nos hemos dado el lujo de un buen desayuno, pero tenemos el tiempo suficiente de realizar está ruta. Bastará con unas dos horas de subida y apenas hora y media de bajada.
Andando, rebasamos la cadena y caminamos por pista hasta llegar a una caseta con barrera. Allí a nuestra derecha encontramos el inicio de la senda.

El comienzo, un sendero entre matorrales, con llanos y subidas. Más tarde, el desvío a Cuello Arenas y Mondoto. Volviendo a ir a nuestra derecha, las rocas comienzan a aparecer y alcanzamos un cauce normalmente seco aunque en esta ocasión baja algo de agua.

Nuestro siguiente encuentro es el desolador recuerdo del incendio del 2017.
Alcanzamos un bonito collado dónde unas amigas andan tranquilamente pastando. Las vistas ya empiezan a deleitar nuestros ojos. A la izquierda, el sendero a punta Estiva, a la derecha nuestra meta, el Mondoto.

La subida está siendo costosa, el desnivel es progresivo si, y es asumible por nuestras piernas. Lo que no es tan normal y nos ha pillado por sorpresa es la temperatura. Un día casi de verano en los primeros días del invierno hace que nos pongamos en tirantes, nos cubramos de  crema y que nuestros pantalónes pasen a modo "a regar que vamos".

Buenos tragos de agua y abandonamos el collado para acometer de nuevo el ascenso entre lapiaces y erizones. Pronto un manto blanco hará su aparición.



Alcanzamos la cima y empezamos a contemplar. La grieta del Cañon de Añisclo, Los Sestrales, las Tres Sorores (macizo de Monte Perdido) y Punta de las Olas.









Casi mudas, continuamos la sesión de fotos. Aunque es pronto, decidimos hacer en ese impresionante mirador la parada a comer.
Comida, charla, sol y vistas.
Con pereza, tras un buen descanso, comenzamos el regreso.
Resumen de la ruta;

Accesible, bien señalizada e impresionante mirador.

Resumen de la jornada:

Buena compañía, grata charla y un poco de color a nuestra piel.

Complemento:

Paseo por Aínsa, con  cervezas y amistad.


sábado, 15 de septiembre de 2018

ARGUIS - CALMA ALTA - PICO GRATAL - ARGUIS

Soy cabra de Pirineo, pero nunca dejo la Sierra de Guara de lado. Llena de bonitos rincones, picos y peñas, es mi lugar de escape para mañanas de sábado.


Como este fin de semana no dispongo de mucho tiempo para dedicarlo a mi pasión, el caminar, decido acercarme a Guara y hacer uno de los picos que me faltan por pisar, Las Calmas.

Abro los ojos a una hora tempranera, cojo mi fiel compañera, mi mochila y arranco el coche en dirección la presa de Arguis. Aparco y comienzo a andar. Cruzo por la pasarela y observo un rincón que se ha convertido en muy especial.


 
Este paisaje siempre ha sido muy querido para mi, presentado por mi padre, fue lugar de mis correrías infantiles acompañada por mi familia. Pero a día de hoy, otros momentos han sumado más encanto a este rincón.

 
Pero sigo caminando, por la pista que rodea por la izquierda el embalse. Con un buen desayuno a base de moras que encuentro en el camino, llego hasta el desvío a Las Calmas.

 
Se acabo el tranquilo paseo, comenzando ya la subida. En un principio por dentro del cauce del barranco y después por una senda a la izquierda. Este es el momento en que las piernas tienen que hacer el mayor esfuerzo puesto que la pendiente es bastante importante. Por lo menos, el comienzo es por sombra.





 
La senda en varias ocasiones cruza la pista, pero continua dentro del tupido bosque.



 
El día ha salido cubierto, por lo menos por esta zona. Hay que mirar el lado positivo, con sol el collado de Las Calmas seria muy duro, aunque claro esta, no se puede disfrutar totalmente de las vistas. En algún momento las nubes dejan asomar pequeños resquicios de sol y montañas.
 
Una vez alcanzado el collado, a nuestra izquierda, asoma La Calma Alta. Es un lugar por lo que puedo ver poco transitado, en lo que los erizones han ganado la batalla. Por una estrecha senda comienzo el ascenso, con cuidado, para no salir muy arañada.

 

Mucha tranquilidad y al resguardo de un arbusto me preparo para un pequeño pero suculento almuerzo. Solo soy interrumpida por una pareja que también alcanza la cima. Tras una breve charla y unas fotos, vuelvo a quedarme sola con la paz del lugar.


 
Mi idea era hacer la vuelta por La Calma Baja para retornar a Arguis, pero el paseo me sabe a poco y decido explorar hacia la zona de Gratal. Desde el collado, busco las indicaciones y por una cómoda cresta me acerco hasta el pico Gratal, donde hago una breve parada y después sigo caminando para contemplar peña Gratal. No tengo tiempo de subirla así que solo la saludo y decido bajar por el barranco que acompaña al gaseoducto.


Este es el momento más delicado de la jornada, hay que ir con cuidado y despacito por que si tropiezas….mal sitio para caer...




Pico GRATAL

Peña GRATAL
 
Tras una lenta pero segura bajada, alcanzo de nuevo la pista que rodea el embalse, ahora toca de nuevo el paseo, recolectando moras para mi hijo que seguro que me lo agradece.
 
La jornada ha sido satisfactoria y mis piernas me agradecen el movimiento. Tras alguna charla por el camino, vuelvo hasta el vehículo y ya para casa, con una sonrisa como compañera.


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