domingo, 30 de julio de 2017

BARRANCO DE AVELLANEDA Y USED

Tozal de Guara.

El recorrido de hoy es fácil, y muy atractivo. Se trata de un paseo por los barrancos de Avellaneda y Used. Todo el trayecto discurre por sendas muy bien señalizadas, en su mayoría por mojones visibles y claros.



Vamos a disfrutar de un camino por zona boscosa, a la orilla del torrente y alguna zona despejada.

Localidades como Avellaneda, Azpe y Used, a través de las cuencas del rio Alcanadre y Guatizalema.


Nosotros lo hicimos en sentido de las agujas del reloj, partiendo desde Bentué de Nocito, pasando por el Barranco de Avellaneda, para regresar por el de Used. Pero al tratarse de un recorrido de unas cuatro horas, se puede realizar al revés para así, a la hora de comer, llegar a las pozas más profundas cercanas a Bentúe, donde realizar la parada, comida y descanso posterior.
Bentué de Nocito.



En esta época el caudal no esta en su mayor esplendor, pero aun así, posee rincones sorprendentes. Por lo que tomanos nota para realizarla en la próxima primavera.






Hoy el día resulta relajante y muy completo. Paseo, baño, comida y buena charla. Una jornada fresquita lejos del calor asfixiante de la ciudad.

Molino de Avellaneda



Azpe





 
Agradecer al pueblo de Used, esta indicación, que te informa de la existencia de una fuente, que bien merece un desvío en el camino.


Used


Puente muy bien ideado.

Y si queréis completar la jornada, acercaros a la localidad de Nocito, que seguro os gustará.
Nocito.



Truck 

sábado, 22 de julio de 2017

BARRANCO DE ASCASO

Para la jornada de hoy, toca un paseo, aventurero y refrescante. Para ello, nos acercamos a la localidad de Boltaña, por la carretera de Fiscal. A pocos kilómetros, a mano izquierda, encontraremos el desvío de Ascaso. Una pista forestal, aceptable para vehículos no todo terreno como el mio.


Al llegar, aparcamos, y nos disponemos a….no lo tenemos claro...pero salimos a ver lo que nos depara el día de hoy.


Caminando por Ascaso, encontramos un cartel que indica Morillo de S.Pietro, y por ahí que nos vamos. Tras un pequeño rato de caminar, empezamos a visionar abajo las primeras pozas, y a lo lejos, el puente sobre el arroyo de Ascaso.

Así que ideamos la ruta de hoy, vamos a irnos de nuevo al punto de arranque, cruzamos el pueblo y por un pequeño sendero vamos a ir bajando hasta alcanzar un punto mas lejano del barranco.


El descenso no es fácil, pero sí entretenido, vamos en zigzag, buscando pequeñas sendas, claros y descensos, para ir poco escuchando mas cerca de nosotros el ruido del agua.

Tras dos kilómetros de creación de camino, entre arboles y arbustos, ya tenemos a nuestro alcance las primeras pozas.


Y lo primero que hacemos es disfrutar de ellas. Unos refrescantes baños y nos ponemos el calzado necesario para remontar el cauce, haciendo un amago de barranquitillo.



Y resulta muy divertido. Ahora tenemos que andar por rocas, ahora nos sumergimos agarrando en alto nuestras mochilas, ahora nos agachamos para pasar entre ramas y arbustos, vamos toda una yincana acuática.



Nos vamos encontrando pequeñas pozas, corrientes de agua fresca y rincones de caprichosa belleza.



Cuando más o menos hemos llegado a un punto donde vemos claro el camino que tomar para la vuelta, hacemos la parada para comer.

Durante todo el trayecto nos hemos ido sumergiendo en las pozas que iban surgiendo, andando por sus frescas aguas. Ahora toca de nuevo un chapuzon y ya a sacar las viandas de nuestras secas mochilas.



No encontramos más personas en el trayecto. Así que disfrutamos de la paz del lugar. Momento de charla distendida donde por mi parte disfruto de un suculento bocadillo que me ha preparado un compañero, pero que me debe ver cara de hambre por que el tamaño es tremendo. Es impresionante lo que puede salir de nuestras mochilas, cervezas, olivas, banderillas, incluso ricas chucherías para el postre. Y pensando en aligerar el peso, damos buena cuenta de ello.

Momento zen, momento de disfrutar. El día es caluroso, y este lugar es ideal para no darse cuenta de ello. Con nuestros cuerpos en continuo remojo, no queremos pensar en la vuelta, solo queremos que el reloj se pare en este instante.

Recogemos todo y dejamos el lugar impoluto. Nada delatara nuestro paso por aquí.

Seguimos el remonte, y nuevas pozas vuelven a asombrarnos. A cada cual más bonita y más caprichosa.




Un compañero ira de poza en poza, disfrutando cual niño chico. Nos saca una sonrisa el ver como disfruta, y hacemos una nueva parada y de nuevo todos a chapotear.

La tarde va avanzando y ya va siendo hora de regresar. Nos ponemos de nuevo las botas de “hacer el cabra” y buscando un camino factible, volvemos hasta la senda que nos llevara a Ascaso, ya visible sobre nuestras cabezas.



Y para finalizar la jornada, cervecitas frescas en Boltaña, paseo, y como nuestros cuerpos se resisten a abandonar el lugar, un poco de picoteo para acompañar nuevas cervezas. A mi, las últimas cervezas se convierten en naranjada, que malo es tener que conducir, jejeje.



Y con pereza pero con buena compañía, nos volvemos a nuestra Zaragoza querida.