sábado, 28 de octubre de 2017

Faja Racon-Petazals-Canarellos


Una forma diferente de ver el valle de Ordesa, desde otra perspectiva, caminando por un estrecho camino a mitad de las paredes verticales, que bordean el circo de Cotatuero, alejándonos de la masificada ruta de la cola de caballo.

Alzando la vista, podemos contemplar el imponente Tozal de Mallo.


Empecemos la descripción de la ruta en si. Partiremos desde la pradera de Ordesa, a la que accedemos en verano en autobús desde Torla, y fuera de temporada en coche particular.

Una vez estacionado el vehículo, retrocederemos andando en dirección a Torla durante unos cientos de metros, hasta llegar a la antigua casa de información, Casa Oliván. A nuestra derecha ya encontraremos la primera señalización.




La ruta no tiene perdida, esta bien señalizada. El primer tramo es la parte dura de este recorrido, ya que progresamos en continua subida, y tras sucesivos giros, alcanzamos la parte llana de la faja de Racón.





Paredes húmedas a nuestra izquierda, pequeños recovecos en la roca, todo ello a los pies del Tozal del Mallo, que impresionante, nos contempla desde su enclave, en el circo de Carriata.






El paseo trascurre entre pequeñas subidas y bajadas, y cada vez la panorámica nos va sorprendiendo. Como colofón final de esta primera faja, la cascada y circo de Cotatuero.







Aquí es donde encontramos el desvío a las clavijas, y nuestra curiosidad puede con nosotros, así que nos acercamos para verlas más de cerca. Pero como hoy no poseemos la equipación necesaria, una vez contempladas, volvemos para acercarnos al puente que nos cruzara el barranco.



Pero antes, momento de la parada a comer. Elegimos un pequeño ensanche en la senda, que nos sirve de reposo y de balcón para contemplar en todas las direcciones.






Toca emprender la marcha. Tras un suave descenso, cruzamos el mencionado puente y, tras él, una nueva subida para acceder a la faja de Petazals y posteriormente a la de Canarellos.







Ahora el final esta ya cerca, sobre todo, el fin de la soledad de la ruta. Cruzamos por el bosque de las hayas y en bajada llegaremos hasta la pista de la ruta de la Cola de Caballo.

Ahora ya, en un cómodo y acompañado paseo, llegaremos hasta el crucero de la virgen y posteriormente a la pradera de aparcamiento.

La ruta no es muy exigente, no hay peligro aunque las fajas tengan pasos estrechos, mientras el firme este seco. Se emplean entre seis u ochos horas, dependiendo de las paradas. Aconsejo realizarla con toda la tranquilidad para no perderse nada de lo que el valle nos ofrece.










Fin de la jornada en Broto, pueblo que me tiene ganada y que es uno de mis preferidos en el entorno.