sábado, 27 de enero de 2018

SUSÍN (Senda Amarilla)

Hablar de Susín, es hablar de Angelines Villacampa. Busques donde busques información, ella estará siempre presente. Por desgracia, no llegue a conocerla. Un año antes de mi anterior visita a Susín, Angelines falleció. Aunque sin dudarlo, ella estará siempre en esta pequeña población que anteriormente estaba catalogada como despoblada, pero en la actualidad ya no puede decirse lo mismo gracias a ella.
Mi sueño es que Susín tenga una restauración autentica”.


Susín, en tierra de Biescas, en el barranco de Olivan, esta en un lugar de ensueño, donde parece que el sol siempre brilla. En 1966 fue abandonada, incluso la familia de Angelines marcho a Sabiñanigo. Pero en la década de los 80, ella retorno y desde entonces se dedicó a su recuperación. Cuenta que era feliz, que su casa siempre estaba abierta y que compartía lumbre y buena charla con cualquiera que quisiera escucharla.



Con la ayuda de la asociación “amigos de Susín”, con campos de trabajo, scouts y cualquiera que quisiera echarle una mano, consiguió hacer que Susín volviera a resurgir.


En la actualidad esta población esta viva, cuenta con dos casas en perfecto estado Mallau y Ramón, que son utilizadas sobre todo en los meses de verano. La asociación sube una vez al mes para mantener el pueblo. Y así, el sueño de Angelines ha pasado a nuevas manos.






El enclave es perfecto, tenemos unas vistas impresionantes del Sobrepuerto. Una calle empedrada alberga las casas mencionadas y la Casa Canales. A su alrededor, unas bordas, la herrería, y algunos edificios secundarios. A esto, le añadimos su edificio emblemático, la iglesia de Santa Eulalia, perteneciente al conjunto de iglesias del Serrablo. En su ábside, podemos observar petroglifos, tal vez de la época visigoda y con aires celtas o paganos. A 200 metros, dirección norte, encontraremos la ermita de nuestra señora de las Eras, ubicada donde antaño se realizaba la trilla y el aventado de la mies.


















Y con este ultimo enclave, terminamos la senda amarilla, pasando por Berbusa, Ainielle y Susín. Pero doy fe que cerca, hay también muchas localidades que merece la pena visitar y que seguramente formaran parte de otras entradas de este blog.
Ermita







AINIELLE (Senda Amarilla)

Amanece, Andrés y Sabina repiten las rutinas del día anterior. Ya nada tienen que decirse, no hay novedades en el pueblo que contar, no existen ilusiones que compartir.


Sabina ha perdido las fuerzas. Ha visto como todos sus hijos le abandonan, bien por causas naturales, bien por que huyen de este pueblo, destinado a desaparecer.


Y es ella la que toma la decisión de huir, huir de allí, huir de esa soledad que le ahoga, huir ya sin fuerzas para sostener la ilusión de Andrés, su marido. Pero ya no abandona el lugar, su cuerpo y su espíritu quedarán para siempre allí.


Solo quedarán paseando por las calles de Ainielle, Andrés y la perra.



Recorriendo los restos de la actual Anielle, vemos a Andrés luchar contra la naturaleza, que avanza y devasta cada una de las casas ya abandonadas por sus vecinos.











Ellos son los protagonistas de La lluvia amarilla, de Julio Llamazares. . Existe el Ainelle literario y el Ainelle real, en este caso reflejado en el libro, La memoria amarilla, de Enrique Satué.


Podemos sumergirnos en la lectura de estos dos libros en el cómodo sofá de nuestra casa. Pero, cuando termines, desearàs venir a conocer el lugar, pasear por lo que queda de sus calles, adentrarte entre los muros que aun se sostienen de pie y, sobre todo, buscaras el lugar donde Andrés pasaba la mayor parte de su tiempo, el rio y el molino.




Y si te adentras en el Sobrepuerto, alejada de todas las poblaciones más cercanas, Otal, Biescas, Berbusa, Susin,, encontrarás Ainelle, vigilando a cada uno de los caminantes que se acercan, a cada uno de los amigos de la Senda Amarilla, que año tras año visitan el lugar.





Aunque entre las décadas de los 40 y 50 empezó a sufrir el abandono de sus moradores, no es hasta el año 1971 cuando casa o Rufo cerraba sus puertas y Ainielle quedaba oficialmente despoblado.