Cuando el calor aprieta, hay que buscar rutas con agua cerca
para poder refrescarse. Y con esta idea, elegimos el valle de Bujaruelo. Lugar
desconocido por mí, pero del cual he quedado ya enamorada, y prometo volver a
encontrarme con él.
Sin madrugar en exceso (maaaadre que perezosos me sois jejejeje)
conducimos dirección Torla, localidad preciosa que hay que visitar. Desde
Torla, continuamos dirección Ordesa, por la A-135. A la altura de la barrera de
restricción de paso a la pradera, en Puente de los Navarros, tomamos una pista
asfaltada a la izquierda, y en unos 6 km. llegaremos a San Nicolás de
Bujaruelo. Punto donde debemos ya aparcar nuestros vehículos. En el lugar hay
un refugio y un camping. La pista para
llegar está en buenas condiciones para transitar. La cota es de 1338 m. así que la belleza del entorno esta
asegurado.
Pues vamos a comenzar. La ruta se puede iniciar por dos puntos.
O bien cruzamos el puente de San Nicolás de Bujaruelo, y continuamos por la
derecha del rio, o bien seguimos la pista forestal de la izquierda. Ambos
caminos nos llevan hasta el puente de Oncins, así que podemos tomar uno a la
ida y otro a la vuelta. El que va por
pista es un poco más despejado de vegetación, por lo que no es recomendable
tomar cuando el calor aprieta.
Tomamos el que cruza el puente, ya que volveremos tarde y
podremos tomar el otro. Al llegar al
puente Oncins, continuaremos por una pista forestal que ira ascendiendo
progresivamente. La primera cuesta de esta pista es el único tramo que podría
tener un poco de dureza, pero vamos, nada que unas buenas piernas no puedan
sobrellevar. Pero pronto se acaba y se puede hacer diversas paradas para
respirar, recuperar pulmón y recrearse con las vistas del valle.
Tras una caminata de aproximadamente dos horas desde que
partimos, y haciendo varias paradas para investigar, fotografiar, respirar y
sobre todo charlar, llegamos a una pequeña caseta de pastores, donde
abandonaremos el camino, y a través de una pequeña senda a la izquierda, alcanzaremos
el puente de Ordiso, y tras cruzarlo y en apenas 5 minutos, llegamos a
las cascadas que forma el río Ordiso antes de desembocar en el río Ara.
Allí toca cruzar el rio para buscar sombra y ya momento de la
comida. Comida y acercarnos a ver la belleza de la cascada y probar sus aguas
heladas.
Sin mucho estrés, ni prisa, es lo bueno que tiene el verano y
sus días largos, procederemos a la vuelta, tomando el otro camino antes
mencionado, al llegar al puente de Oncins. Ya en los coches, haremos la última
parada en Torla, donde seguiremos echando unas buenas risas acompañadas de unas
fresquitas cervezas o refrescos.
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