sábado, 28 de abril de 2018

Pico Fragineto (1734 m)


Guara no deja de sorprenderme. Cada uno de los picos que he tenido el placer de ascender, cada garganta que he podido atravesar, cada rincón que he sentido y disfrutado… y día tras día, sigo disfrutando de nuevos lugares.


Y agradezco a las previsiones meteorológicas que nos hayan hecho decidirnos por este pico.


Nos enamoramos de él, cuando nos fue presentado desde lo alto del Pico Borón. Y nos dijimos que iríamos a conocerlo en persona. Y aunque la ocasión se ha demorado, todo llega y por fin el encuentro ha tenido lugar. Lo mejor, poderlo compartir con mi fiel amigo de correrías, con el que compartí cumbre en Borón, y junto a él me enamore de este pico, el Fragineto.


Partamos pues con el relato de este gran día.


Pongamos en marcha los motores de nuestros vehículos y dirijámonos a el parking de La tejería. ¿Mas pistas ? Bueno, vale, pasado Huesca, nos dirigimos a Barbastro, dejando atrás el desvío a Loporzano, tomamos el de dirección a Liesa. Antes de llegar a Aguas, nos desviamos a la izquierda por la carretera que lleva a la presa de Guara. Encontramos una rotonda con la indicación presa y San Cosme, y nos adentraremos en una pista de tierra con firme bastante aceptable. La Tejeria dispone de zona de aparcamiento para 6 u 8 vehículos.


El día nos recibe con niebla, niebla que nos empapa, por lo que nos pertrechamos para superar esta humedad.


Tomaremos la pista que se comparte para ir al Tozal y Nocito. Nuestro primer destino, ermita de Fabana, tras un breve paso por una senda entre pinos.


Sigo sin comprender como se deja perder una edificación de este estilo, ya que se encuentra en avanzado estado de deterioro. Iglesia románica del siglo XII, de una sola nave.





Descripción: pincha aqui
 
Tras una sesión de fotos al lugar, lo abandonamos para continuar por el frescor sombrío del pinar. Descendemos (que manía con bajar para luego subir..) junto al rio que, de momento, no tendremos que cruzar.






En los cruces que nos encontremos, optaremos por la dirección “collado de Petreñales”. Poco a poco, nos iremos acercando al barranco del rio Calcón. Aquí ya no tenemos más opción que entre increíbles equilibrios, vadearlo por las piedras, que en la mayoría de las ocasiones evitaran que nos mojemos. Aconsejo el uso de bastones para lograr tales malabares. Aun así no podemos evitar que en algún pequeño traspies, nuestras botas prueben las frías aguas.




Tras las ultimas lluvias el cauce lleva buena cantidad de agua, pero la belleza del lugar hace que superemos esta dificultad.




Tras vadear el rio en diversas ocasiones, superamos la garganta y llegamos a un nuevo cruce. El de la izquierda, es el acceso más directo al Fragineto, que sera nuestro camino de retorno. Pero para la ida, seguimos rectos, dirección a Petreñales.



Ascendiendo, ascendiendo, entre bosque y algún claro. Próximo punto, collado de Petreñales y un cartel indicativo.





Aquí, nuestra dirección, Corcurezo. Continuamos, ahora ya en un subir constante, poco a poco nuestros pasos se hacen mas cortos, más lentos. La niebla sigue siendo nuestra compañera. Todo esto nos hace pensar que las vistas en lo alto no van a ser espectaculares, por lo que mi cabeza ya empieza a pensar en una segunda visita al lugar para poder disfrutar de ellas.


Alcanzamos la cima del Corcuerzo, a 1666 metros. Cresteando, continuamos, poco a poco, sin llegar a ver nuestro personaje principal del día, el Fragineto. No sabemos cuanto queda por llegar, no podemos ver a dos palmos de nosotros, y cresta tras cresta, hasta alcanzarlo. Por fin estamos allí. Y cual es nuestra alegría cuando, justo entonces, la niebla empieza a aflojar y a abandonarnos, empezando a visionar todo lo que se encuentra a nuestros pies. Vadiello, Calcón y el culpable de que hoy estemos aquí, el pico Borón, entre otras muchas vistas.















Ilusionados, nos paramos, contemplamos, y disfrutamos de este pequeño “oasis”. Fotos, charlas y buenos momentos.


Pero no nos podemos confiar, y como el tiempo aun aguanta, nuestro guía en la “expedición” nos ofrece bajar por el cuello entre el Montedinera.




Ahora, precaución, bajada lenta y segura, en ladera entre piedra suelta y erizones, para llegar de nuevo al collado y de alli retomar la garganta. Ahora, aprovechando que el sol esta con nosotros, paso de mojar de nuevo las botas, y opto por uno de mis mayores placeres. El sentir el frio del agua en mis pies, me calzo con unas practicas sandalias y, pantalón “arremangado”, camino por el cauce, sin preocuparme de más.




El encuentro con la ermita es diferente, el sol le da otro aspecto, y se hace merecedora de nuevas fotos.


Volvemos al coche, y nos cambiamos de ropa y calzado justo para meternos en el, instantes antes de que una tromba de agua nos anuncie que la jornada llego a su fin.



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                                  Fantasticas fotos Josema ¡¡



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