sábado, 20 de agosto de 2016

Salto de Poveda y Laguna de Taravilla Parque Natural del alto tajo.




No dejamos de asombrarnos, ruta tras ruta, de los maravillosos lugares que tenemos en España, esperando que vayamos a descubrirlos.
Hoy, salimos de nuestra habitual  zona de exploración, para acercarnos a conocer el entorno del Alto Tajo.
Un paisaje idílico, espectacular y lleno de tonalidades ocres y verdes nos recibirán y nos cautivarán. Lo suficiente, para seguir conociendo, en próximas escapadas, este parque natural.
Pero empecemos ya la ruta de hoy. Conoceremos el salto de Poveda y la laguna de Taravilla.  La distancia a recorrer hoy será de 12 km aproximadamente.  Sera lineal en un tramo y circular en otro.
Punto de partida, Zaragoza, tomando la A23 hasta Monreal del Campo, donde nos desviaremos N211 hasta Molina de Aragón.  En esta localidad, tomaremos la CM 210 dirección Poveda de la Sierra. Antes de llegar, nos encontraremos un desvío a mano izquierda nada más pasar un puente sobre el rio Tajo. Allí, un pequeño aparcamiento y una caseta de información.
 Desde aquí, andando, la ruta será de unos 12 km. Pero se puede continuar en coche unos tres kilómetros para hacerla más corta. ¿Adivináis cual elegimos nosotros? Claro está, la larga. Aunque es un fastidio que no exista un sendero alternativo para no compartir el camino con todos los coches que se acercan a conocer el lugar en coche. Pero bueno, siempre con buen humor, dejamos el coche y nos preparamos para comenzar.
 
 Tomamos la pista,  y continuamos hasta un cartel a mano izquierda. Aquí tenemos dos opciones. Continuar por la pista hasta alcanzar el salto y volver por la otra margen hasta este punto, con lo que aquí ya la haríamos circular. O bien, hacer ida y vuelta por este sendero que hemos hallado a nuestra izquierda. Nosotros, para mayor variedad, decidimos hacer primero la pista y luego retornar por el sendero.
 Nuestro caminar nos lleva hasta las casas del Salto y el Salto en sí. Una senda nos llevará hasta el mirador, donde podremos quedarnos con la boca abierta de la belleza que allí encontramos. Una cosa que nos impactó en todo el camino, es el colorido de las aguas del tajo,  espectacularidad que no han podido recoger en su totalidad nuestras cámaras.  
 
 
 
 Continuamos más adelante, observando una zona de servicios donde hay un bar, y no dejando muy de lado el rio, hasta encontrar una pasarela, único lugar por donde cruzarlo.  Pero antes, en esa explanada,  formamos nuestro pequeño campamento donde retomar fuerzas y comer. Además, aprovechamos para bañarnos y refrescarnos.
 
 Tras este paréntesis,  toca pensar en la vuelta, esperando descubrir otros bellos rincones. Cruzamos la pasarela y hallaremos una nueva senda, preciosa y muy amena, donde pequeñas bajadas y subidas irán acercándonos a estos rincones.
 
 Momento de nueva parada, la laguna de Taravilla, repleta de pequeños pececitos que, agradecidos,  tomaran buena cuenta de nuestros restos de pan.  No corráis en abandonar el lugar, disfrutar de la vista.
 
 

La estrecha senda continúa hasta la otra orilla del salto, para que así, podamos contemplarlo de nuevo y seguir con la boca abierta.
Subiendo, bajando, pequeños repechos,  al resguardo del sol.  Parando y fotografiando, con la esperanza que la belleza del lugar quede en algún sitio más que en nuestras retinas. Ahora llegaremos, bajando tal cabrillas, hasta un pequeño puente que nos conducirá hasta el punto del que hemos hablado al principio de esta entrada.  Volvemos a la senda, volvemos a compartir el camino con los coches.
Y para finalizar la jornada de hoy, aventura hasta Peralejos de las Truchas, donde una carretera en mala conservación, probara nuestros neumáticos.
 
 
 
 

2 comentarios:

  1. Que bien descrito todo, un paseo más que aconsejable, ruta fácil de hacer e impresionante en sus vistas.

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  2. Muchas gracias. Hay que seguir descubriendo.

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