sábado, 22 de diciembre de 2018

Mondoto (1.962m)


Mondoto, jamás había escuchado su nombre, pero fue oírlo nombrar con gran admiración por parte de conocedores de la zona y sentir ganas de tenerlo bajo mis pies,.
En estas fechas andamos muy liados y el que no, esta con cuerpo poco jotero gracias a este tiempo loco que tenemos.
Así que entre unos pocos empezamos a valorar lugares para este sábado. Al final, solo quedamos dos locas de las montañas que queremos salir si o si.
Mi compañera ya había hecho este pico pero rebosaba de entusiasmo por volver a él. Además la posibilidad de pisar nieve era un buen aliciente.
Decidido, a él vamos. Mondoto, prepárate.
Sábado, 22 de diciembre, mientras muchos estaban pendientes del sorteo de la lotería, nosotras partimos para la localidad de Nerín. Que más suerte que disfrutar del día que nos espera.
A la entrada del pueblo ya encontramos la indicación del inicio de ruta. Allí mismo, enfrente de los carteles indicativos de la zona, estacionamos el vehículo.
No hemos madrugado y nos hemos dado el lujo de un buen desayuno, pero tenemos el tiempo suficiente de realizar está ruta. Bastará con unas dos horas de subida y apenas hora y media de bajada.
Andando, rebasamos la cadena y caminamos por pista hasta llegar a una caseta con barrera. Allí a nuestra derecha encontramos el inicio de la senda.

El comienzo, un sendero entre matorrales, con llanos y subidas. Más tarde, el desvío a Cuello Arenas y Mondoto. Volviendo a ir a nuestra derecha, las rocas comienzan a aparecer y alcanzamos un cauce normalmente seco aunque en esta ocasión baja algo de agua.

Nuestro siguiente encuentro es el desolador recuerdo del incendio del 2017.
Alcanzamos un bonito collado dónde unas amigas andan tranquilamente pastando. Las vistas ya empiezan a deleitar nuestros ojos. A la izquierda, el sendero a punta Estiva, a la derecha nuestra meta, el Mondoto.

La subida está siendo costosa, el desnivel es progresivo si, y es asumible por nuestras piernas. Lo que no es tan normal y nos ha pillado por sorpresa es la temperatura. Un día casi de verano en los primeros días del invierno hace que nos pongamos en tirantes, nos cubramos de  crema y que nuestros pantalónes pasen a modo "a regar que vamos".

Buenos tragos de agua y abandonamos el collado para acometer de nuevo el ascenso entre lapiaces y erizones. Pronto un manto blanco hará su aparición.



Alcanzamos la cima y empezamos a contemplar. La grieta del Cañon de Añisclo, Los Sestrales, las Tres Sorores (macizo de Monte Perdido) y Punta de las Olas.









Casi mudas, continuamos la sesión de fotos. Aunque es pronto, decidimos hacer en ese impresionante mirador la parada a comer.
Comida, charla, sol y vistas.
Con pereza, tras un buen descanso, comenzamos el regreso.
Resumen de la ruta;

Accesible, bien señalizada e impresionante mirador.

Resumen de la jornada:

Buena compañía, grata charla y un poco de color a nuestra piel.

Complemento:

Paseo por Aínsa, con  cervezas y amistad.


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