sábado, 10 de febrero de 2018

VALLE DE LA SOLANA. Tricás y Muro.

 
Volvemos al Valle de la Solana, en esta ocasión totalmente adornado con un manto blanco.


En esta ruta podemos visitar tres de los pueblos despoblados de la zona, pero en la jornada de hoy solo pasaremos por dos, Tricás y Muro de Solana. Debido a la cantidad de nieve, tendremos que dejar el tercero para próxima ocasión, Ginuábel.


Arranquemos ya dirección a Fiscal y siguiendo la carretera, una vez pasado el desvío de Liguerre de Ara, encontraremos una explanada para aparcar.




 
Nos preparamos con los bártulos de caminar y durante los primeros dos kilómetros andaremos por el arcén dejando los pueblos de Javierre de Ara y Santa Olaria a nuestra izquierda.


Hallamos el desvió, junto a unos carteles de rutas BTT.


 
Nuestro próximo encuentro es una cantera, pasada esta, comenzara muy progresivamente el desnivel.

 
Nos adentramos en el barranco de Yasa que más adelante cruzaremos por un pequeño puente.

A poco más de una hora, nos tenemos que desviar de la senda principal para visitar el pueblo de Tricás.
 
Pequeña población que en el siglo XX tuvo hasta seis casas abiertas y fue deshabitada en la década de los cincuenta por el proyecto de construcción del embalse de Jánovas, que nunca se llevo a cabo.



Iglesia de Santa Águeda y Santa Inés.




 
Tras caminar por sus calles, contemplando el abandono, volvemos a la pista principal. Empezamos a encontrarnos paredes de piedra que nos hacen adivinar donde estaban los antiguos campos de cultivo.
 
Entre los arboles, al otro lado del barranco, Ginuábel empieza a asomar, indicando por donde se dirigira luego el camino.

 
Ascendiendo, con nuestros pies cubiertos de nieve, obviamos el desvio a Lacort y continuamos.

 
Tras dos horas de camino, continuamos por las marcas de Btt, tomando el desvio de la izquierda.
Dejaremos la visita de Ginuábel para próxima ocasión.


Observando a nuestro alrededor el valle de la Solana, vamos caminando hasta encontrarnos con un peculiar indicativo de que la población de Muro esta cercana. En un pequeño claro encontramos un todo terreno abandonado.





 
Muro de Solana, un bonito pueblo, en una bonita estampa nevada. Su iglesia, de Santa María, es la primera en recibirnos.


Poco podemos observar, no podemos investigar mucho, por lo que queda pendiente volver a acercarnos al lugar, cuando la nieve desaparezca.






 
Toca ya marchar, empezando poco a poco a descender. Ahora por un estrecho sendero entre muros y rocas, muy entretenido y bonito, pero poco recomendable con firme resbaladizo.


Se termina ya la jornada y volvemos a la civilización. La carretera ya esta a nuestra vista.


Un poco de nuevo por ella, hasta localizar el coche donde lo dejamos esta mañana.


Valle de la Solana, sigues sorprendiéndome.







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