Buscando
buscando, vas encontrando.
Toca
sentarse en el ordenador, queremos algo no muy lejano a Zaragoza,
distancia de ruta entre 10-17 kilómetros y de no mucho desnivel
acumulado, ya que el compañero que he engañado hoy, lleva una
temporadita que no puede escapar a la montaña.
Así
que navegando en el fantástico mundo de Internet, encuentro la ruta
que vamos a realizar hoy.
SENEGUE VUELTA POR TRAMAFOZ A SATUE JAVIERRE
Pongamos
rumbo a Sabiñanigo y de allí a la población de Senegüé.
Estacionamos el vehículo, nos echamos nuestras mochilas a la espalda
y ya estamos listos para comenzar.
El
inicio partirá de la fuente, que esta en un camino a la salida del
pueblo. Para hacernos una idea, dejando la carretera a nuestra
espalda.
Vamos
a cruzar el Gallego por el puente de las Pilas, aquí tendremos la
primera sorpresa de la mañana. Ya el nombre es pintoresco, pero el
puente en si, lleva historia escrita sobre cada tabla. Eso si, aunque
esta en buenas condiciones, a mi particularmente, me hace tragar un
poco de saliva. Pero bueno, es muy ancho y nos encanta, tanto
cruzarlo como contemplarlo.
Tras
las pilas, van las latas, y ahora tomamos un camino que lleva este
nombre, entre pinos y robles.
El
barranco empieza a asomar a nuestros pies, bonitas pozas y alguna
pequeña cascada. Lastima que las tormentas de días anteriores sean
culpables de que el agua baje turbia, pero aun así, es digno de
contemplar.
Tras
terminar el sendero, apareceremos en la carretera de Javierre del
Obispo a Satué. Podemos cruzar el barranco por el mismo sendero, o
pasarlo por la carretera. Nosotros, primos lejanos de las cabras,
optamos por cruzar por piedras y trepar por rocas.
Ahora
hemos tomado la opción de acercarnos para conocer la población de
Satué primero y después la de Javierre. Así que bordeando la
carretera nos acercamos a Satué. Va siendo hora ya de pararnos a
tomar un pequeño piscolabis y descansar. Además, aunque el día al
principio no prometía mucho, ahora el sol esta haciendo su
aparición.
Tras
esta pausa, arrancamos para la segunda población.
Una vez visitada
volvemos hasta el puente sobre el barranco.
Volvemos
a recordar a nuestros parientes lejanos, y retomamos unos metros la
ruta antes hecha. Pero más adelante, tomaremos un desvío a mano
derecha.
Realizaremos
la vuelta por la parte superior del barranco, donde las vistas van
superándose y somos recibidos por un bonito bosque de robles.
Al
principio, vamos por la orilla, pero sin ningún peligro. Después,
nos iremos adentrando.
En
un pequeño claro, montamos nuestro picnic y disfrutamos del día y
del lugar, incluyendo en el menú, una mini siesta.
Tenemos
la grata sorpresa de encontrarnos un bonito detalle para estas
fechas, un Belén.
Paso
a paso, entre sombras y hojas, a unos dos kilómetros de nuestro
punto final, volveremos a coincidir con el camino de esta mañana, el
sendero de las latas.